jueves, 9 de agosto de 2012

Cruceros

El Crucero es un monumento religioso formado por una cruz, generalmente de piedra sobre un pilar, situado en lugares públicos, cruces de caminos y atrios de las Iglesias. Según algunas tradiciones, servían para bendecir los caminos,otros decían que estaban relacionados a rituales de curación para eliminar los males del cuerpo o del espíritu. El crucero es por lo tanto un objeto sagrado y el lugar donde está colocado también.Tienen estilos diferentes, pero lo más común es que representen una  crucifixión. El crucero más simple es la cruz de piedra sola. Estos monumentos son muy característicos en Galicia y Portugal, pero también se pueden encontrar en otros paises como Brasil o Inglaterra.
Sada tiene muchos cruceros entre públicos y en algunas fincas privadas. Los más conocidos son

Crucero de Pazos.
Ese crucero no es el original, fué sustituido por el actual hace aproximadamente 20 años. Este crucero tenía mucha tradición, puesto que en él se realizaban prácticas para curar males, que consistían en que las mujeres acudían de noche al crucero y daban vueltas alrededor de él.

Crucero de Meirás
Crucero de Soñeiro.


Crucero de Sada Dárriba
Crucero de Carnoedo

Crucero del Espiritu Santo
Crucero del Castro.
Crucereo de Veigue.
Cruceero de la Plaza de la Iglesia Nueva.

Crucero Paseo Marítimo.
Crucero del Cementerio.

Imágenes del blog Édelingua, de su trabajo sobre la Guía de Sada "A Filla da Ría de Prata".

Trasporte de Sada a Coruña

Coche de caballos de Don Manuel Agra
A inicios del siglo XX, en Sada había un coche de cuatro ruedas tirado por cinco caballos, propiedad de Don Manuel Agra, que hacía el viaje Sada-Coruña. Pasado el tiempo Don Manuel retiró la carrilana de caballos y compró dos coches: un Hispano Suizo y un Dedión Bouton. Aunque nadie se quedaba en tierra en el viaje a Coruña, aquellos que querían ahorrarse dinero, hacían el viaje a pie hasta Santa Cruz de Mera y allí embarcaban en una lancha a vela de mercancías que salía por la mañana y regresaba por la tarde.


Al llegar el tranvía a Sada en los años 20 (solicitado por Don Pedro Barrié de la Maza), ni las lanchas de Santa Cruz ni los coches de Don Manuel Agra tuvieron futuro. Pero el progreso no se detuvo aquí, y ya bien entrados los años 30, también el tranvía tuvo que dejar paso a otra empresa de transporte:

EMPRESA LÓPEZ (1937): TRANSPORTES SADA - CORUÑA
LA EMPRESA LÓPEZ, (compuesta por cinco ómnibus: dos G.M.C., un Ford, un Dion Boutone, un Henschel) perteneciente a dos hermanos: Don Julio y Don Elías López. Ésta, fue vendida en los años 60 a Autos Cal Pita, la cual sigue prestando servicio en la actualidad.

Regresando a aquellos años 30 y a la persona de Don Elías, resaltar que era hombre no sólo de muchas palabras sino también de buenas obras. Solía amenizar el viaje a los usuarios indicándoles los lugares por donde iban pasando. La gente de Sada no olvida las anécdotas que quedaron en la memoria de todos sobre su persona y su humor. Recojo aquí algunas:
 
Cuando el coche iba completamente lleno, que era habitualmente, Don Elías tenia la costumbre de tratar de acomodar a los viajeros Cuando veía que alguna señora estaba de pie y había hombres sentados, decía en voz alta y clara: “ ¡Caballeros, hay señoras! ”. Como veía que nadie se levantaba, ni cedía su asiento, entonces cambiaba la frase exclamando: “¡Señoras, no hay caballeros!”.

Otra frase por la que seguro algunos y algunas lo recordarán es: "¡Pasen y siéntense, penetren al interior!", estando el coche completamente lleno.

Otra anécdota de Don Elias. Un día se le acerco un señor muy bien “trajeado”y le pregunto si era el dueño de la Empresa. Don Elias que era un hombre muy perspicaz, supuso que interlocutor podría ser algún inspector que podría darle alguna mala noticia para su economía, y seguidamente tomó la palabra y le dijo: "¡mire usted señor! Yo no soy el dueño, sino un humilde recaudador de esta empresa que lleva mi apellido, pero sin embargo, mi querido “amigo”, yo le informaré quienes son los verdaderos dueños !tome nota! Son: Hacienda, Ayuntamiento, Diputación ,talleres mecánicos, gasolineras, talleres eléctricos, establecimientos de ruedas y neumáticos, accesorios de coches y todos aquellos que están en la nómina de gastos de esta empresa ¡”estos son los verdaderos dueños de este negocio”!y si me lo permite le añadiré, compañía de seguros, garajes, establecimientos de reparaciones y otros gastos extra, que ahora no vienen a cuento...

Don Elias le hizo un resumen tas extenso y detallado a este señor,de la serie de cargas e impuestos que tenia que soportar sobre sus hombros y “bolsillo”. Y finalmente Don Elias, haciendo gala de su exquisito lenguaje le preguntó a su contertulio de turno,¡oiga amigo!.Por casualidad no será Vd,uno más que tenga que añadir a la lista de dueños de esta empresa. La respuesta nunca se pudo saber...

Hasta aquí, un relato de mis vivencias y para aquellos que deseen saber más sobre las ocurrencias de Don Elías pueden remitirse a los escritos de : Eduardo Guillén Vila, Xulio Cuns y Emilio Santos Martínez.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Manuel Lugrís Freire

Nació en Sada el 11 de febrero de 1863. A los 20 años emigró a Cuba y allí estuvo hasta 1896. En 1885 fundó el periódico "A Gaita Gallega" el primero fundado en la emigración y redactado totalmente en gallego. En La Habana publicó su primer libro de poemas. El segundo libro de versos "Noitebras" se lo dedicó a su difunta esposa. Su mejor libro poético fue "Ardencias" en 1927, dedicado a la juventud gallega. Publica muchísimos libros. Su último libro poético "As Mariñas de Sada", publicado en 1928, es un homenaje a la Sociedad Sada y sus Contornos fundada en Nueva York en el año 1914 por los emigrantes sadenses para la construcción de la Escuela de Sada y sus Contornos, para los hijos de los emigrantes que la costearon. Lugrís Freire fue Presidente Honorario de esta escuela.

De vuelta de Cuba se instaló en La Coruña. Fue uno de los miembros fundadores de la Academia Gallega, que preside durante un año. Participó en el Partido Galleguista al que representa en la comisión para redactar el Estatuto de Autonomía.


El 13 de julio de de 1930 el pueblo de Sada le hace un homenaje. La iniciativa parte de Sada y sus Contornos, se une el Ayuntamiento y la corporación acuerda por unanimidad dedicarle una calle, que hasta entonces se llamaba Calle Dolores, pasando a llamarse "Rúa Lugrís Freire". La Sociedad Sada y sus Contornos le coloca una placa en su casa natal y al tirarse ésta pasó a colocarse en un lateral de la Capilla de San Roque, sobre una fuente que había y hay allí, a pocos pasos de donde estaba su casa natal. Murió en La Coruña el 15 de febrero de 1940.
Placa a Lugrís Freire.

sábado, 4 de agosto de 2012

Cartilla de Racionamiento

Cartilla de Racionamiento
Los tiempos de la Dictadura en España fueron tiempos de cartillas de racionamiento, de penurias, y de escasez. En los años 40, debido a la guerra, la política económica de Franco y el aislamiento internacional, en España escaseaban los alimentos. El gobierno decidió controlar la distribución de los alimentos, asignando a cada persona cierta cantidad de los productos básicos más escasos: azúcar, arroz, aceite, pan, judías, etc., que había que recoger con la Cartilla de Racionamiento. Estas cartillas se establecieron el 14 de mayo de 1939 y se suprimieron en 1952.

La distribución de los alimentos funcionaba mediante la asignación de una "Cartilla de racionamiento" que mediante cupones y previo pago de los mismos se asignaba a cada persona, alimentos de primera necesidad. El suministro lo designaba la Comisaría General de Abastos, que cada semana anunciaban públicamente el porcentaje, la cantidad y precio de los alimentos. Cada ciudadano tenía asignado la tienda de comestibles que podía utilizar.

Era imposible adquirir de una forma legal cualquier alimento que no estuviera controlado por el racionamiento, salvo que se acudiera al mercado negro, que se llamaba "estraperlo" con precios por encima de lo establecido por la Comisaría de Abastecimientos. Las personas que se salían de la normativa legal tenían el riesgo de ser condenados con penas de cárcel.

Las cartillas eran de 1ª, 2ª y 3ª categoría en función del nivel social, el estado de salud y el tipo de trabajo del cabeza de familia. Los productos que se entregaban eran básicamente: garbanzos, bacalao, aceite, azúcar y tocino. De vez en cuando se encontraba café, chocolate o membrillo. Muy raras veces se repartía carne, leche o huevos, que sólo se encontraban en el mercado negro.

Cupones para  ir a comprar.
Había una tabla para saber los alimentos que se suministraban a cada persona por semana que podía cambiar según las necesidades:
- un cuarto de litro de aceite
- 100 gramos de azúcar
- 100 gramos de garbanzos
- 200 gramos de jabón
- 1 kilo de patatas
- 1 bollito diario de pan

El pan era negro. El blanco era un artículo de lujo. Se tenía que contar con el permiso de las autoridades para hacer la matanza. Muchas veces en las casas se hacía el pan por la noche para evitar a los agentes de la fiscalía, pero al día siguiente lo encontraban por el olor y lo decomisaban. Que nunca tengamos que vivir lo mismo.

jueves, 2 de agosto de 2012

La fiesta del Árbol



Cuando éramos niños, una de las fiestas que más nos ilusionaba era "La Fiesta del Árbol". Una vez al año se celebraba esta fiesta en la mitad del invierno. Era organizada por el Ayuntamiento, que contaba con la colaboración del párroco y los maestros de todas las escuelas del municipio. El día de la celebración, de cada escuela salían los niños en filas portando una bandera y nos juntábamos todos en el lugar donde se plantaban los árboles. Dos eran los lugares donde se hacía la plantación. Primero frente a la playa, en el lugar que hoy ocupa la Sociedad y los terrenos siguientes. Aún hoy quedan algunos árboles en la zona plantados entonces. El otro lugar era El Couto, en Sada Darriba, en el lugar donde está el cuartel de la Guardia Civil.

Una vez todos juntos cantábamos el himno del árbol: «Cantemos al árbol que voy a plantar / si Dios lo protege del aire y del viento / salud y riqueza dará / etc etc.» A continuación se hacía la planmtación.


Seguían los discursos del alcalde de turno, y de D. Federico García, presidente de la Asociación de Amigos del Árbol. Venía todos los años a la fiesta y también iba a todos los ayuntamientos de la provincia de La Coruña. Era muy popular y tenía una biografía extraordinaria, habiendo sido maestro, periodista co-fundador del Ideal Gallego, redactor, tenor de la agrupación El Eco, etc. Cerraba el acto D. Juan Villanueva, párroco de Sada.

D. Federico Garcia


D. Juan Villanueva

Después de la plantación, venía lo que más nos gustaba. Nos llevaban al salón Moderno y allí nos ponían en filas y nos daban un bocadillo. En aquellos años de la postguerra para muchos era un gran día, porque tenían un bocadillo. Con los años esta fiesta desapareció, sin embargo muchos años atrás fue una fiesta obligatoria, ya que había una gran desforestación en toda España.